Mari del Carmen: un ejemplo de integración migrante y resiliencia

Una docente logró integrarse exitosamente en Colombia luego de migrar.
La historia de Mari del Carmen
Escrito Por:
Lineth Sanguino

 

Mari del Carmen Caldera es una venezolana que llegó a Colombia hace más de 5 años, luego de perder todo derecho a sus trámites legales por cambiar de ideología política cuando aún se encontraba en Yaracuy, su ciudad natal.

“Ese cambio provocó que me retuvieran mi título universitario, porque me gradué en una universidad del gobierno y me dijeron que ellos habían invertido mucho en mi formación para que yo me fuera a trabajar con la oposición. No me vendían bolsas de alimentos, tampoco”, cuenta.

Su vocación es la docencia y con su valentía y resiliencia da ejemplo de superación cada día de su vida, demostrando que es posible la integración de una migrante en un país como Colombia.

Con esfuerzo y paciencia, Mari logró obtener la condición de refugiada para ella y sus hijas a finales de septiembre de 2019 y cuenta que “cuando me vi el pasaporte colombiano en mis manos lloré tanto, pero de felicidad”, teniendo en cuenta la estabilidad que eso representaba para ella y para su familia.

Durante todo su proceso estuvo acompañada por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), donde recibió ayuda psicosocial para su proceso de duelo migratorio. Esto la llevó a ingresar en un proyecto de voluntariado, en donde trabajó la parte pedagógica con los niños de las comunidades involucradas en el proyecto, pues en Venezuela se graduó como licenciada en educación especial.

Mari del Carmen

“Yo recuerdo que le dije a la psicóloga, yo quiero participar, no importa que no me paguen. Yo lo que quiero es salir de mi casa”, contó.

Toda su entrega y dedicación fueron las bases para que en febrero del 2020 obtuviera su primer contrato como enlace comunitario de mujer y niñez en las poblaciones de acogida en Cúcuta.

Más adelante, sería convocada por Corprodinco, organización en la que lleva trabajando cuatro años y donde actualmente acompaña el proyecto “Redes de Sororidad” como auxiliar sorora.

En él, buscan empoderar a niñas y adolescentes en la toma de decisiones, fortaleciendo su autoestima a través de talleres de resiliencia, trabajo en equipo y empatía para la toma decisiones.

“Trabajar en Corprondinco ha sido un proceso muy alentador y gratificante porque he podido escalar a medida de los años y adquirir conocimiento”, señaló, puesto que considera que su motivación es ayudar a otras mujeres a que también se empoderen, emprendan y salgan adelante. 

Mari del Carmen

La historia de esta docente, da muestra de que la integración de personas migrantes es posible y cambia vidas, por eso ella espera que otras personas logren estabilizarse como ella lo hizo, apoyando al país de acogida y siendo ciudadanos íntegros que logren mejores condiciones de vida para ellos y sus familias.

“Hay mujeres que se me acercan a preguntarme los procesos (...) entonces yo les explico los procesos y les hago entender que como yo pude entrar a trabajar en esta corporación, otras personas venezolanas también pueden ejercer cualquiera de las habilidades que tienen en el país al que lleguen”, contó.